Lulo:
Conocido como «el oro verde» de los Andes. Es una fruta cítrica de sabor intenso y ácido, protagonista de la famosa Lulada valluna. Su pulpa verdosa es una explosión de frescura.
Feijoa:
La joya verde de los Andes colombianos. Bajo su piel color esmeralda se esconde una pulpa deliciosa que mezcla los sabores de la piña, la fresa y la guayaba. Es mundialmente famosa por su aroma intenso y embriagador, siendo la estrella de los postres y jugos en las regiones de Boyacá y Cundinamarca.
Chontaduro:
El fruto de la palma más popular del Pacífico. No es una fruta dulce convencional; tiene una textura harinosa similar a la papa o la castaña. Se disfruta tradicionalmente con miel y sal.
Mangostino:
Llamado «la reina de las frutas». Bajo su cáscara gruesa y morada se esconden gajos blancos y delicados con un sabor dulce, floral y ligeramente ácido que se deshace en la boca.

El Mangostino se disfruta mejor al natural. Solo presiona la cáscara morada hasta que se abra y descubre los gajos blancos. ¡Es el postre perfecto de la naturaleza!

  • Lulo: Pruébalo con sal y limón para una experiencia ultra ácida.
  • Granadilla: La «golosina» natural; rompe la cáscara y disfruta sus semillas.
  • Curuba: Ideal en sorbetes con leche.

1. Pica el Lulo a mano para conservar la textura (¡no lo licues!).

2. Mézclalo en una jarra con agua, hielo picado y azúcar al gusto.

3. Añade un chorrito de limón y sirve con una cuchara para disfrutar los trozos de fruta.

1. Lava bien las Feijoas y lícualas con su cáscara (ahí está todo el aroma).

2. Agrega agua fría, un toque de miel y mucho hielo.

3. Pasa la mezcla por un colador fino para obtener un jugo suave y perfumado.

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